Privacidad de los beneficiarios.
No es obligatorio pagar o depositar el capital autorizado de la fundación.
No es obligatorio presentar declaraciones anuales por actividades fuera de Panamá.
Flexibilidad de gestión.
Los libros de la fundación pueden conservarse en privado y en el extranjero.
Planificación de patrimonio.
Es posible transferir una fundación extranjera a Panamá.
Bajo costo de constitución y mantenimiento.
Protección de bienes.
El fundador y el consejo pueden ser personas naturales o entidades corporativas.
Una estructura legal para “holding” superior a otros vehículos.
Rápido tiempo de constitución.
Ventajas tributarias.